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Renata: una mujer de fe que convierte cada herida sanada por Dios en canción, mensaje y misión

Miriam Fernández — la voz detrás de “Renata” — es una artista española con una historia de vida marcada por la fe, la superación y la esperanza. Nacida con parálisis cerebral, los médicos le dijeron que probablemente no podría andar ni llevar una vida normal. Sin embargo, gracias a su esfuerzo, a su familia adoptiva y, sobre todo, a su confianza en Dios, logró caminar y romper todas las expectativas.

Su nombre “Renata” nace de su deseo de reinventarse, de dejar atrás los complejos, el miedo al rechazo y expresar con valentía su fe y su verdad. A través de este proyecto artístico, Miriam quiere ser mucho más que “la chica con andador”: quiere ser una mujer con voz propia — fuerte, honesta, libre — que canta sobre esperanza, fe, duelo, perdón, identidad y esperanza.

Más allá de la música: su testimonio de vida

  • Miriam — como artista, conferenciante y ejemplo de resiliencia — ha dedicado gran parte de su vida a demostrar que las limitaciones físicas no definen el valor de una persona.
  • Su propuesta artística a través de “Renata” mezcla géneros contemporáneos con sensibilidad espiritual. Música urbana, letras profundas sobre la fe, el dolor, la recuperación del alma, la reconciliación interior… Todo ello con un testimonio real: el suyo.
  • Además, Renata busca servir de puente hacia quienes viven una fe herida, momentos oscuros, indiferencia o rechazo, ofreciendo su historia como esperanza: un recordatorio de que con Dios — y con valentía — se puede renacer.

Un proyecto con propósito

El lanzamiento de Renata coincidió con un deseo claro: “dar voz a lo invisible”. Muchos, ante su discapacidad, solo veían limitaciones. Ella, en cambio, eligió transformar su experiencia en arte; su vulnerabilidad en mensaje; su fracaso en fuerza. Esa transformación se plasma en su música, en sus testimonios, y en su misión de compartir fe, dignidad y dignificación.

Para una radio católica como Cristfm.com, Renata representa algo más: un símbolo de esperanza, de fe en medio del sufrimiento, y de cómo Dios puede transformar lo roto en belleza, lo doloroso en canción, lo invisible en testimonio.